El privilegio de ser genealogista profesional

El pasado 15 de enero de 2009,le solicité al registro civil de Santiago de Compostela la partida de matrimonio de dos antepasados de mi cliente,casados en dicha ciudad en 1877.
Al pedir la partida,no pude indicar los nombres y apellidos de los padres de la casada,ni en qué distrito de Santiago tuvo lugar el casamiento,ni los números del tomo y del folio,y eso que estas informaciones normalmente son obligatorias para solicitar el documento.

Santiago ya era en aquella época una gran ciudad ¿iban a buscar la partida barrio por barrio ?¿ iba yo a conseguirla ?
En cambio había indicado que soy genealogista profesional y hacía la petición para un cliente. 
El 25 de abril de 2009,recibí la partida de matrimonio.
¿Qué pasó en tres meses y medio?pasó lo que no hubiera podido pasarle a un genealogista aficionado.
Soy profesional,tomaron muy en serio mi petición ,buscaron la partida sucesivamente en cuatro barrios de Santiago y una vez encontrada me la mandaron.

No digo que todas las peticiones imprecisas (como la mía) de los genealogistas profesionales sean sistemáticamente atendidas, pero el ser profesional puede constituir sin duda alguna un privilegio.
   

Publié dans : España y América latina, la Argelia francesa, Ródano-Alpes |le 25 avril, 2009 |Commentaires fermés

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